Breve historia de la micropigmentación
Breve historia de la micropigmentación

La micropigmentación de cejas en Zaragoza es una tendencia cada vez más extendida. Acudir a los especialistas para aplicar color a las cejas, incrementando su belleza, es una solución estética muy útil en la mayoría de los casos.

Pero, al contrario de lo que casi todos pensamos, la micropigmentación de cejas en Zaragoza no es un fenómeno recientemente inventado. Ni mucho menos. La introducción de pigmentos dentro de la dermis para modificar su color es un procedimiento que ya se utilizaba en la época antigua.

Así, se han encontrado cuerpos con restos de este tipo de pigmentos —especialmente óxido de hierro— con más de 400 000 años de antigüedad. Y no creas que la estética era el único motivo por el que lo hacían, también servían para diferenciar a los guerreros y como símbolos en determinados rituales religiosos.

En sus inicios, los pigmentos empleados se extraían de la naturaleza: inicialmente de las plantas y los insectos; más tarde, del mundo mineral. Muchos de estos colores aportaban matices de clase en función de su accesibilidad.

Así, por ejemplo, el azul marino solo podía obtenerse de una piedra preciosa, muy difícil y cara, llamada lapislázuli. En consecuencia, pronto se convirtió en símbolo de estatus para los miembros de las clases más pudientes de la sociedad.

Todo indica que fue en Asia donde se creó la primera tecnología de pigmentación. Como puedes imaginar, era muy rudimentaria, ya que consistía en una caña de bambú con una aguja básica en uno de sus extremos.

No fue hasta mucho tiempo después, en 1944, cuando esta técnica se incorporó al trabajo médico, dentro de la cirugía reparadora. Y, en la actualidad, se ha convertido en un procedimiento estético cada vez más demandado.

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